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La adicción a los cigarrillos afecta a millones de personas en todo el mundo, incluidos adolescentes. Sus causas van desde la genética hasta la presión de grupo.
En este artículo hablaremos de las causas, los síntomas y los efectos perjudiciales de la adicción a los cigarrillos.
Estos son algunos síntomas de la adicción a los cigarrillos:
Cuando tienes una adicción a los cigarrillos, quizá sientas que tendrás que fumar para siempre. También es posible que hayas intentado seriamente dejarlo una o más veces sin lograrlo.
Tus intentos de dejar de fumar pueden provocar impulsos intensos, ansiedad, irritación, inquietud, problemas de concentración, cambios de ánimo, insomnio, estreñimiento o diarrea.
No has podido dejarlo aunque hayas desarrollado problemas de salud.
Como no puedes fumar en ciertos lugares, quizá evites los espacios libres de humo o dejes de reunirte allí con familiares y amistades.

La nicotina es la sustancia del tabaco que genera el deseo de seguir fumando. Llega al cerebro pocos segundos después de inhalar el humo de un cigarrillo. También estimula la liberación de sustancias químicas cerebrales llamadas neurotransmisores, que ayudan a controlar el estado de ánimo y la conducta.
Uno de estos neurotransmisores es la dopamina, que se libera en la región de recompensa del cerebro y genera sensaciones de placer y una mejora del estado de ánimo.
Por eso, cuanto más fumas, más nicotina necesitas para sentirte bien. La nicotina pronto queda integrada en tus rutinas y emociones y se convierte en parte de la vida cotidiana.
Estas son algunas situaciones que pueden despertar el deseo de fumar:
● Tomar una taza de café o hacer una pausa en el trabajo
● Hacer una llamada telefónica
● Consumir bebidas alcohólicas
● Conducir
● Divertirte con amistades
Para superar la adicción a la nicotina, primero debes reconocer tus desencadenantes y crear una estrategia para afrontarlos.
Cualquier persona que fume o use otros productos de tabaco corre el riesgo de desarrollar una adicción.
Estos son algunos factores que contribuyen a la adicción a los cigarrillos:
Quienes tienen un consumo problemático de alcohol o drogas ilegales presentan una mayor probabilidad de desarrollar una adicción a los cigarrillos.
Numerosos estudios señalan una relación entre la depresión y el tabaquismo. Las personas que fuman presentan una mayor probabilidad de vivir con depresión, esquizofrenia, trastorno de estrés postraumático u otras afecciones de salud mental.
Los niños que crecen con padres o madres que fuman tienen una mayor probabilidad de comenzar a fumar. Quienes tienen amistades que fuman también son más propensos a probar los cigarrillos.
La mayoría de las personas con adicción a los cigarrillos comienza a fumar durante la infancia o la adolescencia. Cuanto menor es la edad al empezar, mayor es la probabilidad de desarrollar una adicción.
Es posible que la predisposición a comenzar y continuar fumando tenga un componente genético. Las variantes genéticas pueden influir en la manera en que los receptores de nicotina ubicados en las células nerviosas del cerebro responden a las altas concentraciones que aportan los cigarrillos.

La nicotina produce sensaciones placenteras en el cuerpo y la mente. Al fumar, el cerebro libera neurotransmisores como la dopamina, asociada con el bienestar. Esto genera una sensación breve de satisfacción y placer.
Además de nicotina, los cigarrillos contienen muchas sustancias cancerígenas y otros químicos perjudiciales. Los casi 4,000 compuestos del tabaco tienen efectos físicos, mentales y psicológicos. Consumir tabaco puede causar complicaciones graves de salud, entre ellas:
Fumar causa enfermedades pulmonares como cáncer, enfisema y bronquitis crónica. También agrava el asma.
Fumar aumenta el riesgo de muchos tipos de cáncer, incluidos los de boca, garganta, esófago, laringe, vejiga, páncreas, riñón y cuello uterino, además de algunos tipos de leucemia. En general, el tabaquismo causa el 30 % de todas las muertes por cáncer.
Fumar aumenta el riesgo de morir por enfermedades del corazón y los vasos sanguíneos, incluidos ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. Si ya tienes una enfermedad cardiovascular, fumar puede agravarla.
Fumar aumenta la resistencia a la insulina, lo que puede contribuir al desarrollo de diabetes tipo 2. Si ya tienes diabetes, también puede acelerar complicaciones como la enfermedad renal y los problemas oculares.
Fumar también puede aumentar el riesgo de problemas oculares graves, como pérdida de la visión y cataratas.
Fumar aumenta el riesgo de una menor fertilidad en las mujeres y de impotencia en los hombres.
Las personas que fuman durante el embarazo tienen un mayor riesgo de parto prematuro y de dar a luz bebés con bajo peso.
Quienes fuman son más susceptibles a infecciones respiratorias como resfriados, influenza y bronquitis.
Fumar se asocia con un mayor riesgo de inflamación de las encías y de una infección grave, la periodontitis, que puede destruir las estructuras que sostienen los dientes.
Las parejas no fumadoras de personas que fuman tienen un mayor riesgo de cáncer de pulmón y enfermedades cardíacas que quienes no conviven con alguien que fuma. Los niños cuyos padres fuman también presentan una mayor probabilidad de sufrir un empeoramiento del asma, infecciones de oído y resfriados.
La mejor forma de prevenir la dependencia de la nicotina es no comenzar a consumir tabaco. Sin embargo, dejar de fumar es más fácil de decir que de hacer.
La buena noticia es que comprender qué causa la adicción a los cigarrillos puede ayudarte a recuperarte. Contar con la red de apoyoadecuada y usar una aplicación de sobriedad como I Am Sober puede ayudar.
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