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Durante tu primer año de sobriedad, muchos profesionales y centros de tratamiento recomiendan adoptar una mascota para ayudarte a mantener la sobriedad. Lo sugieren por varias razones:
Esto es especialmente importante para quienes han salido recientemente de rehabilitación. En rehabilitación, el tiempo está programado. Volver a la vida cotidiana y reconstruir desde cero una rutina distinta de la que tenías cuando consumías puede ser difícil. Adoptar una mascota incorpora nuevas tareas, como alimentarla, limpiar su espacio y jugar con ella. Requiere mucho esfuerzo, pero también ofrece muchas recompensas y puede ayudarte a organizar una nueva rutina en torno a un ser que quieres.
Aunque conviene dejar atrás la culpa y a su hermana mayor, la vergüenza puede ser difícil cuando sigues recordando cosas que hiciste y a personas a las que lastimaste. Aunque tú no menciones esos recuerdos, otras personas pueden hacerlo, incluso sin intención. Una mascota puede ofrecer amor incondicional. En parte quizá proyectemos sentimientos humanos, pero los animales sí crean vínculos y aprenden quién los cuida. Una mascota es como conocer a alguien nuevo en esta etapa: descubre quién eres al mismo tiempo que tú. Ese afecto puede extenderse a otras áreas de tu vida y brindarte ánimo interior.
No sorprende que los animales puedan reducir el estrés. Muchas personas veteranas conviven con perros de asistencia para el trastorno por estrés postraumático y algunas escuelas organizan jornadas con perros de terapia antes de los exámenes finales. Los animales de terapia pueden favorecer respuestas hormonales asociadas con un menor estrés y ayudarte a reducir el riesgo de un desliz provocado por el pánico o la presión.
Teniendo todo esto en cuenta, las mascotas pueden ayudarte a mantener la sobriedad. Sin embargo, adoptar demasiado pronto durante el primer año puede resultar abrumador. Las mascotas cuestan dinero: necesitan alimento, juguetes, cuidados y atención veterinaria. Si adoptas en un refugio, conviene hacer una revisión veterinaria para comprobar que todo esté bien. En algunos programas de recuperación se recomienda esperar un año antes de iniciar una relación, y hay quienes aplican una idea similar a la adopción. Aun así, esta lista presenta animales que requieren menos cuidados que otros. Incluso en estos casos, considera esperar al menos algunos meses y evaluar de forma realista tu estabilidad, tu tiempo y tus recursos antes de asumir la responsabilidad.

Un pez betta puede ser una opción, pero necesita un acuario ciclado de tamaño adecuado, agua a la temperatura correcta y un filtro suave; una pecera pequeña sin filtro no cubre sus necesidades. Investiga el cuidado de la especie y prepara el acuario antes de llevar el pez a casa. Si tienes jornadas largas, consulta opciones seguras de alimentación sin dejar comida en exceso.
Un pez puede parecer una opción sencilla, pero durante tu primer año de sobriedad puede abrirte la puerta a otros pasatiempos. Puedes decorar el acuario con accesorios seguros y hacer que refleje tu estilo. También puedes añadir elementos interactivos adecuados para la especie y sentarte a observar al pez. El silencio te ayuda a conectar contigo; cuidar un acuario puede ser una actividad muy meditativa.

Un cachorro requiere mucho trabajo: tiene mucha energía, necesita entrenamiento y puede llorar con frecuencia. Durante tu primer año de sobriedad, quizá sea mejor considerar un perro adulto que ya sepa vivir en casa. Adoptar en un refugio puede darle un hogar a un animal que lo necesita y, en muchos casos, implicar menos cuidados que un cachorro. Aun así, evalúa su temperamento, sus necesidades y los recursos que puedes ofrecerle.
Un perro puede ser una gran compañía durante la recuperación porque aporta estructura a la rutina diaria. Necesita atención, alimento, juguetes y, sobre todo, paseos. Vivir con un perro te anima a salir y caminar. Cuando sientas un impulso que pueda poner en riesgo tu recuperación, un paseo con tu compañero puede ayudarte. Si no quieres caminar, también pueden dar un paseo en automóvil si el perro lo disfruta y viaja de forma segura.

Las ratas requieren más cuidados que un pez, pero menos que muchos perros. Son inteligentes, cariñosas y ocupan poco espacio. Como son animales sociales, normalmente deben vivir al menos en parejas compatibles, y necesitan tiempo diario fuera de la jaula en un entorno seguro. Puedes enseñarles trucos, construirles laberintos y crear actividades de enriquecimiento.
Las ratas se utilizan con frecuencia en estudios sobre el consumo de sustancias porque algunos de sus comportamientos permiten estudiar mecanismos relevantes para los seres humanos. Investigaciones conocidas han observado que un entorno positivo y social puede reducir la conducta de búsqueda de sustancias en ratas. Tú también puedes crear un entorno enriquecedor para tus mascotas mientras construyes uno positivo para tu propia recuperación.
Una mascota no elimina los impulsos ni mantiene tu sobriedad automáticamente, pero puede añadir una capa saludable de protección. A diferencia de sustituir una adicción por otra, cuidar de un animal puede ayudarte a crear una nueva rutina, asumir más responsabilidad y mantener la sobriedad mientras participas activamente en la sociedad. Esto nos lleva a una ausencia notable en la lista: el gato.

Los gatos, como muchos animales, pueden ser compañeros maravillosos y cariñosos. Sin embargo, alguien en recuperación quizá necesite algo diferente si busca una mascota que aporte más estructura a su sobriedad. Algunos gatos son bastante independientes y pueden usar comederos automáticos. Llenar un plato de comida cuando te resulte conveniente quizá no añada tanta responsabilidad diaria. Los gatos pueden aprender a caminar con correa, pero muchas personas los mantienen dentro de casa o les permiten entrar y salir. En ambos casos, el gato puede pasar bastante tiempo por su cuenta. Además, duerme muchas horas, por lo que quizá no necesites modificar mucho tu horario para cuidarlo.
Esto no tiene que ver con la conducta ni la personalidad del gato, sino con el tipo de cuidados que requiere. Puede que no dependa de ti de la misma manera que otros animales, por lo que resulta más difícil recomendarlo a alguien que quiere apoyar su sobriedad aumentando sus responsabilidades cotidianas. Al menos durante tu primer año, un gato quizá no sea la mejor opción para ese objetivo concreto.
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