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Xanax, cuyo nombre genérico es alprazolam, pertenece a un grupo de medicamentos llamados benzodiacepinas. En general, se usa para tratar la ansiedad y los trastornos de pánico. Pero ¿qué hace Xanax en el cerebro?
Si te has hecho esta pregunta, llegaste al lugar indicado.
Este artículo explica para qué se usa Xanax y qué efectos tiene en el cerebro.
Xanax pertenece a la familia de las benzodiacepinas, un grupo de medicamentos contra la ansiedad. En particular, reduce la excitación anormal del cerebro y produce un efecto calmante.
Además, Xanax ralentiza cierta actividad química cerebral. Esto puede reducir la tensión nerviosa y la ansiedad.
Xanax también aumenta los efectos de una sustancia química natural del cuerpo llamada ácido gamma-aminobutírico, o GABA. De esta forma ayuda a calmar el sistema nervioso.
Xanax se usa principalmente para tratar la ansiedad y los trastornos de pánico.
El alprazolam se toma por vía oral según la receta médica. La dosis depende de distintos factores, como la afección que se trata, la edad y la respuesta al medicamento.
La dosis puede aumentarse gradualmente hasta que el medicamento produzca el efecto esperado. Debes seguir cuidadosamente las indicaciones del médico para reducir el riesgo de efectos secundarios.
Aunque Xanax ayuda a muchas personas a manejar la ansiedad y los trastornos de pánico, también puede generar adicción.
El riesgo aumenta con el consumo excesivo o si existen antecedentes de adicción a otras drogas o adicción al alcohol. Por eso, Xanax debe tomarse exactamente como se receta para reducir los riesgos asociados.
Debido a su alto potencial de uso indebido, es importante comprender qué hace Xanax en el cerebro y el cuerpo cuando no se utiliza según las indicaciones.
Con el tiempo, el cerebro se acostumbra al aumento de los efectos del GABA producido por Xanax. Esto puede dificultar que regule el GABA por sí mismo.
Entonces, ¿qué efectos puede tener exactamente Xanax en el cerebro?
Estos son algunos efectos perjudiciales:
Las benzodiacepinas pueden causar alucinaciones o delirios. Algunas personas también pueden desorientarse por completo y terminar en una sala de emergencias.
Las reacciones adversas del estado de ánimo, como depresión y cambios bruscos, aumentan considerablemente con el uso indebido de Xanax, sobre todo al combinarlo con otras sustancias.
Quienes usan Xanax de forma indebida pueden presentar dificultades para hablar. A menudo esto va acompañado de problemas para concentrarse en tareas, desde los quehaceres del hogar hasta proyectos importantes en el trabajo.
El uso indebido de Xanax también puede afectar la coordinación corporal porque actúa directamente sobre el cerebro.
El consumo excesivo de Xanax sin receta puede cambiar la manera en que funciona el cerebro.
El medicamento también reduce las inhibiciones y puede aumentar la disposición a correr riesgos. Algunas personas se vuelven más agresivas, discuten con sus seres queridos, conducen de manera imprudente o tienen prácticas sexuales inseguras.

El uso indebido de Xanax es más frecuente de lo que muchas personas creen. Es uno de los medicamentos más recetados en Estados Unidos, pero puede usarse de forma indebida cuando se toma sin receta únicamente por sus efectos sedantes.
Sin tratamiento, el uso indebido continuo de Xanax puede perjudicar tus relaciones, tu carrera y tu salud.
Xanax es una benzodiacepina. Otras variantes de esta familia se usan para tratar trastornos convulsivos. Las personas con problemas de consumo de alcohol también pueden recibir benzodiacepinas para reducir gradualmente la dependencia bajo supervisión médica.
La abstinencia repentina del alcohol puede provocar convulsiones. Por eso, la acción de benzodiacepinas como Xanax puede ser importante en el tratamiento médico de estas afecciones.
El GABA, o ácido gamma-aminobutírico, es un neurotransmisor principal de la corteza cerebral que ayuda a regular la excitación, la energía y la ansiedad. Los desequilibrios en este sistema también pueden relacionarse con convulsiones.
Xanax y otras benzodiacepinas actúan sobre los receptores de GABA y producen un efecto calmante. Sin embargo, consumir demasiado Xanax conlleva un alto riesgo de dependencia, uso indebido y adicción.
Dejar de forma abrupta una benzodiacepina después de desarrollar dependencia también puede provocar convulsiones. Algunas personas que dejan Xanax repentinamente experimentan insomnio de rebote o ansiedad.
También pueden aparecer otros síntomas, incluidos problemas convulsivos potencialmente muy peligrosos. Por eso, la abstinencia de Xanax requiere un tratamiento adecuado.
Superar una adicción a Xanax no es fácil. Sin embargo, muchas personas lo consiguen cada día. Si ellas pueden hacerlo, tú también.
Si tú o un ser querido están preparados para superar una adicción a Xanax, comuníquense con un profesional. Usar una aplicación de sobriedad como apoyo también puede ayudar.
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