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Ilustración de distintos tipos de botellas de alcohol y personas con alcoholismo.

Los cinco tipos de alcoholismo

Última actualización: 12 de agosto de 2026

Si crees que tienes un problema con el alcohol, quizá no sepas que existen distintos tipos de alcoholismo. Muchas personas consideran que se trata de un término general, pero se han identificado cinco categorías diferentes que nos ayudan a comprender mejor esta adicción. Estos tipos se clasifican según la causa, la conducta, la probabilidad y los antecedentes de las personas que desarrollan alcoholismo.

Sigue leyendo para conocer los cinco tipos de alcoholismo y las conductas relacionadas con el consumo que podrían indicar un problema con el alcohol.

1. Alcoholismo crónico grave

Una categoría de alcoholismo que coincide con la definición que la mayoría de las personas tiene en mente es el alcoholismo crónico grave. Suele describir a hombres de mediana edad que comenzaron a beber de jóvenes y necesitan hacerlo para desenvolverse en la vida cotidiana. Una persona con alcoholismo crónico grave también puede presentar conductas delictivas, tener problemas de salud relacionados con la adicción o dificultades para conservar un empleo.

Las personas con alcoholismo crónico grave suelen tener antecedentes familiares de alcoholismo, lo que ayuda a explicar por qué comenzaron a beber a una edad tan temprana. Los trastornos de salud mental concurrentes también son muy comunes y pueden incluir desde el trastorno antisocial de la personalidad hasta la depresión y los trastornos de ansiedad.

Debido a sus tendencias adictivas, las personas con alcoholismo crónico grave también tienen una alta probabilidad de consumir de forma problemática otras sustancias adictivas. Entre ellas se encuentran la marihuana, los cigarrillos, la cocaína y los opioides.

2. Alcoholismo funcional

Como su nombre indica, las personas con alcoholismo funcional tienen un problema con la bebida, pero aún logran desenvolverse en la vida cotidiana con pocas interrupciones. Suelen presentar conductas asociadas al alcoholismo, pero pueden contenerlas lo suficiente como para que su vida permanezca relativamente sin cambios. Por ello, pueden sentir que por el momento todo está bajo control y quizá no logren reconocer que tienen una adicción.

Las personas con alcoholismo funcional suelen limitar su consumo a determinados días de la semana o a ciertos horarios. Por ejemplo, pueden conservar un empleo y mantener relaciones habituales, pero beber en exceso cada vez que consumen alcohol. Tal vez beban hasta perder el conocimiento todas las noches o no puedan dejar de beber en bares o fiestas. 

Por la naturaleza del alcoholismo funcional, puede ser difícil reconocer si es algo con lo que estás lidiando. Algunas señales incluyen:

  • Beber en lugar de comer

  • Beber hasta perder el conocimiento

  • Sentir deseos intensos de beber alcohol

  • Esconder alcohol

  • Hacer únicamente actividades que incluyan alcohol

3. Alcoholismo en adultos jóvenes

Un subtipo de alcoholismo peligrosamente frecuente es el que se presenta en adultos jóvenes. Se trata de personas de entre 20 y 24 años que enfrentan una adicción al alcohol. En comparación con otros tipos de alcoholismo, quizá no beban con tanta frecuencia, pero cuando lo hacen suelen consumir grandes cantidades en poco tiempo.

El consumo excesivo episódico es una forma común de beber alcohol en Estados Unidos y con frecuencia se pasa por alto o se minimiza. Por lo general, implica consumir cinco o más bebidas alcohólicas en una sola ocasión. Puede tener consecuencias muy peligrosas para la salud, sobre todo porque la mayoría de quienes beben de esta manera tienen entre 18 y 24 años.

Las personas adultas jóvenes con alcoholismo no suelen tener antecedentes familiares de adicción ni trastornos de salud mental relacionados. También es mucho menos probable que busquen tratamiento o incluso que reconozcan que tienen un problema con la bebida. Además, enfrentan mayores riesgos asociados al consumo, como intoxicación por alcohol, pérdida del conocimiento y beber en situaciones inseguras.

4. Alcoholismo antisocial en personas jóvenes

Una categoría de alcoholismo directamente relacionada con la salud mental es el alcoholismo antisocial en personas jóvenes. Se utiliza para describir a personas de alrededor de 25 años que, por lo general, comenzaron a tener dificultades con la adicción al alcohol a una edad temprana. Cerca de la mitad tiene antecedentes familiares de alcoholismo y consume de forma problemática otras sustancias adictivas, como cigarrillos y marihuana. Aproximadamente la mitad también presenta un trastorno antisocial de la personalidad, una conexión frecuente entre el consumo problemático de alcohol y la adicción. Esto suele atribuirse a la impulsividad, el desprecio por las normas y la falta de remordimiento que pueden acompañar a este trastorno.

5. Alcoholismo familiar intermedio

Una categoría de alcoholismo más particular y poco conocida es el alcoholismo familiar intermedio. Describe a una persona que comenzó a beber al acercarse a la edad adulta y que no empezó a tener problemas con el consumo de alcohol hasta alrededor de los 35 años. Un gran porcentaje de estas personas tiene antecedentes familiares de alcoholismo, ha tenido depresión y también puede presentar trastorno bipolar.

Un gran porcentaje de las personas con alcoholismo familiar intermedio fuma cigarrillos y consume de forma problemática sustancias como la cocaína y la marihuana. A pesar de sus tendencias adictivas, la mayoría logra mantener un empleo estable, está casada y tiene una familia y otras relaciones saludables.

Distintos tipos de conductas relacionadas con la bebida

Además de las distintas categorías de alcoholismo, existen diferentes formas problemáticas de consumir alcohol. Reconocerlas puede ayudarte a identificar conductas adictivas antes de que se salgan de control.

  • Consumo social de alcohol: Una forma de consumo habitual en todo el mundo es el consumo social de alcohol en distintos entornos con amistades, compañeros de trabajo o familiares. No siempre representa un problema grave, pero puede intensificarse rápidamente.

  • Búsqueda de emociones intensas: Algunas personas tienden a beber porque les gusta asumir riesgos y quieren experimentar los efectos de la embriaguez. Pueden beber en exceso en bares, fiestas o conciertos y mostrar conductas agresivas, impulsivas u otras tendencias peligrosas cuando están bajo los efectos del alcohol.

  • Afrontamiento: Algunas personas no beben por diversión, sino como una forma de afrontar emociones como el estrés y la ansiedad. Esto puede salirse de control con facilidad, ya que pueden empezar a depender del alcohol para reprimir emociones desagradables y necesitar cada vez más para obtener los resultados deseados.

Conclusión

Si tú o un ser querido lidian con conductas adictivas, comprender los distintos tipos de alcoholismo puede ayudarles a determinar si existe un problema real y cuál es la mejor manera de abordarlo.

Ten presente que no todas las personas encajarán perfectamente en una de estas categorías, ya que la adicción es una experiencia muy personal. No tengas miedo de pedir ayuda si crees que tu consumo está aumentando o se ha convertido en un problema prolongado que afecta negativamente tu vida.

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