I Am Sober es una aplicación gratuita que te ayuda a recuperar el control de tu vida.
Ya fuera que mantuvieras la sobriedad del alcohol, las drogas, la pornografía u otra conducta, lo importante es que antes estabas sobrio/a. Reconociste el problema y cómo afectaba tu vida. Entonces asumiste el compromiso de mejorar, de alcanzar y mantener la sobriedad. Te esforzaste por tu sobriedad, pero volviste a beber, a consumir o a ambas cosas. En resumen, tuviste una recaída.
Y duele. Puedes sentir culpa, vergüenza o incomodidad. Tal vez enviaste mensajes mientras estabas bajo los efectos de una sustancia o compartías tu proceso y ahora ves que debes reiniciar el seguimiento. También puedes sentir dolor de cabeza, sudoración, náuseas u otros síntomas físicos. Si los síntomas son intensos o preocupantes, busca atención médica.
Pero estás aquí, ahora, leyendo esto. Ese es un buen punto de partida para retomar tu sobriedad. Veamos algunos datos.
La cifra del 90 % que suele citarse proviene de un estudio realizado en 1989, por lo que debe interpretarse como un dato antiguo del Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo. Aun así, ya sea al hablar con un terapeuta, asistir a grupos de AA o NA o conversar en línea, encontrarás a muchas personas en recuperación que han tenido una recaída.
No estás solo/a. Si te preocupa reencontrarte con otras personas en recuperación, considera esta una oportunidad para pedir apoyo y conectar con más sinceridad. Una recaída es seria, pero decidir volver a la sobriedad también importa. Le ocurre a muchas personas, aunque no a todas; no la minimices, pero tampoco te rindas.
Las adicciones pueden funcionar como muletas. Los patrones conocidos pueden llevarte a recaer incluso cuando las cosas van bien. Puedes tener un buen trabajo, cuidar tu salud y contar con una familia que te quiere, y aun así sentirte incómodo/a porque esta vida es diferente. Beber o consumir drogas puede parecer una falsa «manta de seguridad» que te lleva a un estado mental conocido. No significa que carezcas de autocontrol: significa que buscaste algo familiar mientras te adaptabas a una nueva normalidad.
Puede ayudar pensar en la recaída como una señal del problema, no como su causa. Decidiste buscar la sobriedad por los efectos que el consumo de drogas o alcohol tenía en tu vida. Una recaída no resuelve esos problemas ni cambia tus razones para dejar de consumir. Evita castigarte: reconoce lo ocurrido, pide apoyo y úsalo para aprender.
Ahora repasemos qué puedes hacer. El objetivo es retomar y mantener la sobriedad y reducir el riesgo de otra recaída. Primero evalúa la situación con honestidad. Después de un periodo de abstinencia, la tolerancia puede disminuir y aumentar el riesgo de sobredosis. Si hay dificultad para respirar, pérdida del conocimiento, convulsiones u otros signos de emergencia, llama de inmediato a los servicios de emergencia.
Toda recaída merece atención, pero no todas tienen la misma gravedad. Un consumo aislado y varios días de consumo continuo requieren respuestas distintas. Un profesional puede ayudarte a decidir si necesitas desintoxicación supervisada, rehabilitación u otro nivel de atención. No intentes suspender de forma abrupta alcohol o sedantes si existe dependencia sin orientación médica, porque la abstinencia puede ser peligrosa. Después de evaluar el camino más seguro, sigue estos pasos.
Deja de castigarte. Será difícil levantarte si sigues derribándote. Una recaída es un tropiezo humano y puede convertirse en una experiencia de aprendizaje si vuelves a intentarlo. No tienes que recorrer este proceso sin apoyo.
Avergonzarte puede alimentar pensamientos autodestructivos, como creer que no mereces nada bueno. Esto aumenta el estrés y la ansiedad, puede aislarte de otras personas y afectar tu salud mental. Practicar la autocompasión forma parte de mantener la sobriedad.
Existe el mito occidental de que un carácter chino para «tentación» combina «peligro» y «oportunidad»; no es correcto desde el punto de vista lingüístico. Aun así, la idea recuerda que algunos desencadenantes aparecen cuando coinciden una situación de riesgo y la oportunidad de consumir. Durante la sobriedad puedes registrar personas, lugares y rutinas relacionados con el consumo, aunque no siempre podrás anticiparlos todos.
Por ejemplo, si una antigua amistad te invita a un bar después de cuatro meses de sobriedad, la situación puede aumentar el riesgo de recaída. Un plan anticipado te ayuda a evitar entornos peligrosos o a salir de ellos. Prioriza tu salud y tu sobriedad, y pide apoyo cuando lo necesites.
Refuerza las estrategias y los apoyos que te ayudan a mantener la sobriedad. Como ya pasaste un tiempo sin consumir, sabes mejor qué te funciona. Si notas que el ejercicio reduce los pensamientos sobre el consumo, por ejemplo, puedes incorporarlo de forma saludable a tu rutina junto con apoyo profesional o comunitario.
Es comprensible salir de rehabilitación pensando que la situación ya está bajo control, pero imagina la adicción como dejar abierto el grifo del baño y salir de casa. El agua se desborda y daña pisos, paredes y escaleras. Elegir la sobriedad cierra el grifo, pero reparar el daño requiere tiempo y trabajo. La recuperación también implica reconstruir hábitos, relaciones y apoyos paso a paso.
I Am Sober es una aplicación gratuita que te ayuda a recuperar el control de tu vida.